Sin tanto enredo, la salud de tus cuentas empieza por una buena planeación para lograr que el dinero rinda al máximo. 

¿Alguien dijo presupuesto? Seguro escuchaste la palabra y ya le sacaste la vuelta. Pero tenemos algo que contarte: organizar tu dinero es mucho más sencillo de lo que parece y, de verdad, te hará la vida más fácil.

Cuando te cae una lanita, ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza?… Cierto, llega el final del mes, de repente volteas a ver tu cartera y prácticamente te quedaste sin dinero, sin saber cómo se fue.

Un presupuesto es el primer paso hacia la salud de tus cuentas, ya que te permite administrar tu dinero para sacarle el mayor provecho, identificar entradas y salidas, y así empezar a generar la cultura del ahorro y el consumo responsable.

Algunos conceptos que te facilitarán el camino

  • Registra. El presupuesto es un reporte que te permitirá conocer a detalle tus ingresos y gastos para llevar el control. ¡Haz una prueba! Mes a mes toma nota de todo lo que gastas, con fechas, montos y la razón del pago que hiciste. También apunta todas tus entradas, para checar cómo manejas tu dinero.
  • Clasifica. Con la primera práctica ya podrás empezar a hacer una lista para catalogar y establecer montos para cada rubro. Los gastos fijos son aquellos que se mantendrán en tu presupuesto de forma regular (como la renta, las deudas, el agua, etc.). Los gastos variables son las compras eventuales (como unas zapatillas) o estacionales (como el arreglo del refrigerador).
  • Ten en cuenta tus entradas de dinero. Los ingresos fijos son aquellos que percibes regularmente (como el salario que recibes cada quincena). Mientras que los ingresos variables no son constantes (como por ejemplo las ventas de un negocio, las propinas de un mesero o los viajes de un taxista). 
  • Haz un balance. Elabora una tabla que contenga el total de ingresos y de gastos, luego saca la diferencia. Lo ideal es que el resultado sea positivo. Es decir, que no gastes más de lo que ganas. Si resultó negativa, habrá que revisar gastos innecesarios o que puedes empezar a recortar para economizar, conócelos aquí

No hay pierde

Bien dicen que de los errores se aprende y más a la hora de diseñar un presupuesto de gastos a medida. Por eso, checa los tropiezos más comunes:

  • Engañarse. Un presupuesto requiere dedicación y seguimiento. Si dejas de prestarle atención, te costará mantener el control de tu vida financiera.
  • Ser demasiado estricto. Habrá ocasiones que te pasarás del presupuesto en uno que otro renglón. Lo importante está en hacer los ajustes y tratar de mantener el balance.
  • Falta de objetivos. El objetivo final es que puedas administrar tus finanzas, pero también piensa en alguna recompensa por el esfuerzo que estás haciendo.
  • Males necesarios. Hay que tener en mente aquellos gastos imprevistos y apartar un dinerito como para pagar la reparación de una llanta ponchada.
  • No ser realista. Recuerda que vivir dentro de tus posibilidades te dará estabilidad y tranquilidad.

¡Último tip! No olvides destinar una parte al ahorro, porque ese “guardadito” te ayudará a salir de un apuro cuando se presente.