Empieza a hacer un “guardadito” para no poner de cabeza tus finanzas y salir del apuro ante un imprevisto.

La economía parece cada vez más canija, los gastos se juntan y sientes que no llegas al final de la quincena. Y para acabarla, hay veces que se nos atraviesa un imprevisto que sacude todas nuestras finanzas.

Por eso, contar con un ahorro de emergencia puede ayudarnos a salir del apuro, desde la posibilidad de quedarnos sin “chamba” o que se descomponga el auto o el refrigerador, hasta algún accidente o una urgencia médica. 

Es común que pensemos que ahorrar es complicado cuando apenas nos ajusta la lana, pero aunque sea de a poquito, cada peso cuenta. Lo importante es ejercitar ese “músculo” hasta que sea un hábito y tener este “colchón” de seguridad para cubrir gastos sin tener que depender de conocidos o de una institución que nos preste dinero.

¿Cómo hago para empezar? 

La cultura del ahorro no solo sirve para darnos un gustito de vez en cuando o alcanzar alguna meta que nos propongamos, sino que nos brinda la tranquilidad para enfrentar una situación inesperada. Para empezar a protegerte y ganarle a esos momentos difíciles, estos consejos te ayudarán:

  • No es un gasto. Un ahorro de emergencia no debe ser una carga en tus cuentas. Según tus circunstancias y el dinero mensual con el que cuentes, aparta una cantidad que puedas prescindir de tu día a día. Por ejemplo, lo que gastas en el mes comprando café o galletas de la tienda. En este sentido, el ahorro representa un paso a paso hacia tu tranquilidad.
  • Objetivo claro. Es fundamental fijarse una meta y un plazo, pues no es lo mismo que te propongas ahorrar para comprar algún electrodoméstico o para darte un gusto. Se trata de construir un respaldo, una reserva de dinero para hacer frente al problema que se presente, por lo que hay que respetarlo y tratar de no quitarle para hacer cualquier compra.
  • Organiza tus finanzas. Elabora una lista de todos tus gastos fijos: costos de vivienda, alimentos, servicios, transporte, deudas y todo lo tienes que pagar, para conocer bien cuánto dinero necesitas y hasta cuánto puedes ahorrar.
  • Constancia. La perseverancia es la clave a la hora de ahorrar para una emergencia. La recomendación es ahorrar mínimo el 10% de tus ingresos, pero hazlo en la medida de tus posibilidades y que te resulte cómodo para que sea más fácil acostumbrarte. Puede ser un monto fijo de 100 o 200 pesos a la semana o un porcentaje de tus ingresos durante un tiempo. 

¿Has escuchado del Presupuesto Mínimo de Supervivencia (PMS)

Es el “número mágico” o el monto mínimo con el que puedes sobrevivir sin ponerte en riesgo financiero. Esta medida sirve para identificar realmente tus gastos indispensables y controlarlos, con la finalidad de maximizar tu dinero y así incrementar tu capacidad de ahorro.

Ahora, ¡haz la prueba!

Como puedes ver, el ahorro de emergencia depende de tu situación financiera y necesidades, aunque los expertos coinciden que debe ser suficiente para solventar gastos esenciales inmediatos o pagar buena parte de la eventualidad que tengamos enfrente. Lo primordial es que sepas que cuentas con esa protección para sobrellevar esa complicación que se pueda presentar.

Muchos dirán que requiere de bastante tiempo y paciencia, pero basta un esfuerzo y un par de meses para comenzar a ver los resultados.