Las pequeñas compras se amontonan y se vuelven una carga que te impide ahorrar y alcanzar tus metas.

Es final de quincena y simplemente ya no tienes dinero. Casi por reflejo te preguntas ¿qué pasó? ¿a dónde se me fue la lana?

Imagina esta situación: no te habías dado cuenta de que hay una invasión de hormigas en tu casa ¡De un día a otro se multiplican y llegan hasta la cocina! Cuando decides atacar el problema, ya es tan grande que no lo puedes controlar. Esto mismo ocurre con nuestro dinero. Si no detectas en qué y cómo gastas, difícilmente te rendirá.

Este fenómeno que nos lleva a perder la pista del dinero en pequeñas compras tiene nombre: comúnmente se conoce como “gastos hormiga”.

¿Te acuerdas cuando ya ibas tarde al trabajo y tuviste que tomar un taxi? ¿Y el café que compras todas las mañanas antes de iniciar tu día? También cuando tenías mucha sed y llegaste por un refresco o traías antojo de papitas de la tienda. En todas estas situaciones dejamos pasar esos pequeños gastos que a la larga nos van comiendo el dinero.

Es normal, nos pasa a todos. Total decimos: “Para eso trabajo, ¿qué son 10 o 20 pesos en un gustito?”. Pues en teoría no hacen la diferencia. Así como una hormiga solitaria no es problema, un gasto chico tampoco lo es. Pero cuando se acumulan pueden comprometer nuestras finanzas.

Tanto que los expertos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros señalan que entre el 10% y 15% de nuestros ingresos se pierden en gastos hormiga y pueden llegar a comerse casi un sueldo mensual al año. 

Un ejercicio básico: piensa cuánto te cuestan las galletas de tu preferencia. En promedio, un paquete sale 15 pesos, si lo compramos a diario y sumamos al final del mes, se traduce en 450 pesos y el gasto anual en 5,400 pesos. ¿Es una suma considerable, verdad?

Los más comunes:

  • Botellas de agua
  • Café
  • Refrescos
  • Dulces
  • Pan dulce
  • Otras bebidas
  • Taxis
  • Pago de comisiones
  • Otras compras compulsivas (ropa, accesorios, etc.)

¡Toma el control!

La bronca con los gastos hormiga es que no llevamos el registro, pasan desapercibidos y los repetimos casi de forma inconsciente.

De todos modos significan un desgaste y condicionan tu capacidad de ahorrar y hacer frente a gastos inesperados, cuando la mayoría se pueden evitar porque ni son tan necesarios o sencillamente se pueden sustituir para darle mejor uso al dinero.

La clave para deshacerte de esta plaga está en identificar todos esos gastos menores, ver si verdaderamente valen la pena y si podemos reemplazarlos o de plano eliminarlos.

Otro ejemplo, los antojos son de las principales fugas de dinero ¿Qué tal si empiezas a hacer el café en tu casa y cargas tu termo para tomar agua? ¿Y si llevas tu lonche al trabajo en vez de comprar comida en el puestito? ¿En vez de comprar frituras te comes una manzana o te preparas de cenar en lugar de ir por unos tacos?

Si empezamos a desarrollar hábitos, al terminar el mes tendrás unos pesos extra y por qué no, podrás iniciar un ahorro.

¿Cómo exterminarlos de volada?

  • Registra todos tus gastos. Ya sea con papel y pluma o en el celular, pero lleva el control y seguimiento de todas tus compras. Checa aquellas que no eran indispensables y haz la suma para conocer el tamaño de la fuga y cuánto podrías ahorrarte.
  • Establece un presupuesto. Toma en cuenta cuánto dinero dispones mensualmente y fija una suma para esos gustitos, tratando de respetarlas al final del mes.
  • Forma hábitos. La falta de organización y los antojos nos hacen perder dinero. Puedes guardarte unos pesos si preparas tus propios alimentos o te tomas tiempo suficiente para tus traslados.
  • Define objetivos. Si ya estás haciendo el esfuerzo, pues que valga la pena. Te puedes poner un objetivo para ayudarte. Una idea: anota qué te gustaría comprar o cuánto quieres ahorrar al recortar los gastos hormiga.

Cierto, a veces hay que poner fuerza de voluntad, pero tampoco se trata de renunciar por completo a los pequeños placeres que nos damos. Al final de cuentas, el dinero sirve para satisfacer nuestras necesidades y deseos. Se trata de ser consciente y reducir gastos innecesarios para alcanzar un equilibrio financiero. Recuerda que nosotros estamos para darte la ayuda que necesitas.